
Afortunadamente, existen normas y organismos que velan por los usuarios cuando navegan, y los anunciantes están, asimismo, concienciados de la necesidad de proteger los intereses de los internautas.
- Protege tu ordenador: Utiliza un firewall con el fin de que sólo los servidores fiables puedan acceder a tu ordenador. Instala un antivirus y un anti-spyware y mantenlos siempre actualizados.
- Lee las pólizas de privacidad: Antes de compartir tu información personal, lee las pólizas de privacidad del sitio web. Si el sitio no tiene una póliza de privacidad, desconfía.
- Nunca respondas a spammers: Millones de spammers lanzan diariamente sus mensajes no deseados sin saber si las direcciones son reales. Cuando respondes, estás indicando que hay una persona real tras una dirección determinada, lo que provocará una potencial avalancha de spam (correo basura).
- No hagas clic: No hagas nunca clic en un enlace de un correo de spam, especialmente si conduce a un sitio web donde se producen transacciones financieras (una web de un banco o de una caja). Si deseas acceder al sitio original, accede a él introduciendo la dirección, directamente, en tu navegador.
- Presta atención a las cookies: Hoy en día las cookies son las herramientas que permiten a los anunciantes dirigir su publicidad a públicos concretos. Recuerda que tienes la opción de bloquear esas actividades de segmentación desactivando las cookies en tu navegador.